Álvaro Arbeloa está a un paso de comenzar una nueva aventura en los banquillos. Tras cerrar su etapa en el Real Madrid, el técnico español tiene muy avanzada su llegada al Fulham y, salvo un giro inesperado de los acontecimientos, se convertirá en el nuevo entrenador del conjunto londinense para la próxima temporada. Será la primera experiencia del salmantino lejos de Valdebebas desde que decidió iniciar su carrera como técnico.
Las conversaciones entre ambas partes comenzaron hace varias semanas, pero en los últimos días han avanzado de forma significativa. En el Fulham tienen claro que Arbeloa reúne muchas de las cualidades que buscan para liderar el nuevo proyecto tras la salida de Marco Silva al Benfica. El conjunto inglés quiere un entrenador con personalidad, ambición y capacidad para construir un equipo competitivo a medio y largo plazo. Y consideran que el español encaja perfectamente en ese perfil.
El Fulham ve en Arbeloa una apuesta de presente y futuro. Un entrenador joven, con hambre y con un marcado ADN competitivo adquirido durante toda una vida en el Real Madrid. Por su parte, el técnico contempla con ilusión la posibilidad de afrontar su primera gran aventura lejos de España y de probarse en una de las ligas más exigentes del mundo.
ADN Real Madrid
Si algo ha demostrado Arbeloa durante todos estos años es que no ha tenido prisa. Su crecimiento en los banquillos ha sido constante y basado en el trabajo. Comenzó en el Infantil A, continuó en el Cadete A y posteriormente asumió el mando del Juvenil A. Escalón a escalón. Sin atajos.
Fue precisamente en el Juvenil A donde terminó de consolidarse como uno de los entrenadores con más proyección del fútbol español. Aquella generación firmó una temporada histórica conquistando Liga, Copa del Rey y Copa de Campeones. Un triplete que disparó su prestigio dentro y fuera de Valdebebas.
Después llegó el Castilla. Y tampoco falló. Arbeloa volvió a demostrar su capacidad para competir y desarrollar talento, dejando al filial madridista en puestos de ascenso a Segunda División. El gran reto apareció en enero. El Real Madrid llamó a uno de los suyos para hacerse cargo del primer equipo en una temporada especialmente complicada. Arbeloa aceptó sin dudarlo. Era el club de su vida y entendió que era el momento de dar un paso al frente.
No logró conquistar títulos, pero sería injusto resumir su etapa únicamente a través de los resultados. El equipo dejó actuaciones de mucho mérito, especialmente en la eliminatoria frente al Manchester City, donde recuperó parte del espíritu competitivo que siempre ha caracterizado al Real Madrid.
También tuvo que gestionar situaciones muy complejas dentro del vestuario. Tensiones internas, conflictos y un ambiente que en demasiadas ocasiones estuvo lejos de lo que exige una entidad como el Real Madrid.
Por eso su despedida tuvo un significado especial. El club quiso agradecer públicamente su lealtad, compromiso y profesionalidad durante todos estos años. Un reconocimiento a una figura que siempre estuvo dispuesta a ayudar cuando el Real Madrid lo necesitó.
Ahora le espera Londres. Le espera la Premier League. Y le espera un Fulham convencido de que Arbeloa está preparado para dar el salto definitivo en su carrera como entrenador.